Ayer apareció en la tele algo que me recordó un post que se me ocurrió la pasada Navidad pero que nunca escribí. La noticia era la de una panda de tarados, ociosos y gente sin otro trabajo más interesante que hacer que repartirse por el centro de Barcelona con un cartel en alto en el que se puede leer “Abrazos gratis”.
Así, tal como suena, tú vas andando por la calle y de pronto te aborda alguien con semejante cartel y pretende que tú, sin más, te fundas en un abrazo con el desconocido.
A mi se me acerca un personaje así y os aseguro que lo primero que pienso es que me intentará robar la cartera o el móvil en el abrazo, con lo cual, ya os aseguro que no me abrazo a un chalado con un cartel así por nada del mundo.
Lo que más me alucina es que pongan la palabra “gratuito” o “gratis” en los carteles, ¿es por aquel tópico de que los catalanes somos agarraos y piensan que mejor que no se paga para que la iniciativa triunfe? Vamos, lo que me faltaba, que un desconocido me propusiera un abrazo, yo, hiperventilado por haber ido con la ventanilla abierta en el coche, accediera a ello y luego encima me dijera que le tengo que dar algo. Bueno no sería nada tan raro, de hecho cuando estuvimos en Amsterdam recuerdo que I. le preguntó una dirección a un tio mientras yo compraba algo en una tienda y al salir me dijo “me ha dicho que la calle está aquí al lado... y me ha cobrado 1€ luego”, vamos, a mi me lo tendría que haber pedido que aún le dolería el culo de la patada que le habría pegado, si le llegamos a preguntar cual es el 3r secreto de Fátima salimos de Holanda con una hipoteca a 50 años...
Pero volvamos a los abrazos, la tía que lo contaba todo ante la cámara era una de aquellas personas feliz de la vida que no sabes si cuando llega a casa piensa “me cago en la puta y en todos los gilipollas a los que he abrazado y en los que han pasado de largo también me cago” o si por el contrario realmente, tal y como cuentan, llegan a su casa y piensan “que feliz soy repartiendo felicidad, seguro que más de uno se ha sentido superbien después de mis abrazos, gracias Dios mío por haberme mostrado este camino de autosatisfacción sin necesidad de meter la mano en el pantalón y acabar manchándome”, no sé cual de las dos opciones de persona me dan más miedo, tal vez los segundos, siempre me han dado cierta grimilla esa gente que se alimenta de felicidad, de los karmas, las energías etc.
Pero podéis pensar que si uno va por la calle, se encuentra a los de los carteles y no le gusta la iniciativa, con pasar de largo y seguir su camino basta. Vale, lo acepto pero ¿Qué pasa si semejante gilipollez llega a tu vida en forma de regalo y encima quien te lo ofrece ha pagado por ello? Me estoy refiriendo a la iniciativa de las pasadas Navidades que pusieron en marcha, de nuevo en Barcelona, otros chalaos que para hacer frente a la crisis no encontraron mejor forma que vender algo que para ellos tenía un coste cero.

La cosa no era otra cosa que la que veis en la foto de aquí encima, vendían: abrazos, besos, caricias y mimos, y supongo que en un intento de reírse algo más de quien lo comprara “los metían” en cajas…
¿Se nos está yendo la cabeza o qué? De verdad os lo digo, tomad nota por si acaso: No me gustan los regalos sorpresa. Es así, odio cuando alguien me regala algo que por lo general no sé qué es porque mientras lo abro pienso “a ver si no me va a gustar” y es que si algo no me gusta soy incapaz de hacer como que me gusta, se me nota en la cara, en el tono de la voz, en todo!! Por lo tanto ¿Qué cara pensáis que pondría si alguien me da un regalo cuadrado que no pesara nada y al abrirlo me exclamase: “te regalo 365 abrazos!!!”? Seguramente yo le contestaría algo como: “Y voy a tener que verte cada día durante 1 año? ¿ó cuando nos veamos me darás todos los abrazos por los días que no me hayas visto, gilipollas? Si no querías regalarme nada haberlo dicho, si eres tan sumamente imbécil como para no tener ni un poco de imaginación para comprarme una camiseta y guardar el ticket por si acaso, habérmelo dicho, lo habría agradecido más y mejor, en serio”.
No quiero ni pensar en como se me quedaría la cara al ver semejante estupidez de regalo. Algunos pensaréis que es original, incluso bonito, pues no lo es, ¿os gustaría que yo os regalara una caja vacía en la que hubiera escrito: "pedacito de espacio”? Es parecido a cuando se puso de moda regalar estrellas, te regalaban un papel con unas coordenadas en el cosmos, tu pagabas una pasta y el que recibía el regalo tenía que pensar que una de las estrellas que hay en el cielo era suya, ahí encima podía ocurrirte para más putada, que tuvieras que acabar comprándote un telescopio para ver tu regalo, o sea, una mierda de regalo y encima te toca pagar a ti los mecanismos para verlo.
Creo que empezaré a regalar árboles del amazonas, cachitos de costa de Hawai, o trocitos de ranchos de Texas, total, con buscar una foto en internet, currarme un documento acreditativo y asegurar que eso que ve en la foto ya es suyo… si es que quien paga hoy en día por un regalo es porque quiere.



