Iba a hablar de otra cosa, pero de pronto, leyendo en 20minutos.com, me encuentro con la noticia de que la odiada ministra González Sinde ha calificado a la película Saw VI como de género X, que leyendo la noticia tampoco me queda muy claro si con X se refieren a porno o si es algún tipo de calificación para otra cosa, porque si uno sigue leyendo se encuentra con que su ministerio considera que dicha película “hace apología de la violencia”. Agaaaaarrate del cordel del tampax. De eso a mi me queda claro una cosa, esta tia no fue a ver las otras 5, porque ¿de que coño hacen apología? Por que vamos, no creo yo que la moraleja de las demás ediciones sea un “no a las drogas”, “ama a tus mayores” o “niños no sus peleeis en la puerta la casa”…
Entre esta tia y la SGAE lo llevamos todos claro… porque cualquier día uno de nosotros eructará (en casa de Carmen Lomana) y resultará que como lo oiga uno de la SGAE y le recuerde levemente a alguna canción nos dirá que tenemos que pagar un cánon. Muerta Sanchez me quedé cuando me enteré que dicha asociación se dedica a mandar gente a locales públicos para ver si tienen hilo musical o la radio puesta y de ser así se les informa de que tienen que pagar una tasa por ello. Si llegan a entrar cuando yo curraba en la zapatería, que aquello parecía más una discoteca arruinan a la dueña con la multa.
En Catalunya, siempre pioneros en estupideces variadas que alguien supone que son supermodernas, ahora nos quitan por ley los “happy hour”, yo creo que alguien en el gobierno catalán se está empapando demasiado lo de “Curso del 63” y le está pillando gustillo a tanta norma estricta, porque empezaron queriendo quitar las putas de las ramblas, que casi son como la fuente de Canaletas… a los que roban en las Ramblas no los quitan, a las putas que si quieres vas y si no no vas a esas sí, fuera; luego pasaron a cerrar todos los afters, que oye, yo no soy de ir a afters pero pa que coño los cierran? Si el que se quiera endrogá se meterá las pastillas, la coca o el bollicao lo mismo a las 2 de la madrugada que a las 10 de la mañana; y ahora fuera los happy hour, que pa una cosa que molaba, pues no, fuera, nocivo, apología del alcohol, o como diría Carmina Ordoñez “allanamiento de los seres humanos de la sensibilidad”. Pues eso.
Claro que si hay algo que me gusta especialmente de Catalunya y más concretamente de Barcelona, es su fabulosa normativa de los 80 kms/h.
Como a unos 10-15 kms de la entrada de la ciudad ya te encuentras con la señal, pasas de poder ir a 120 a de golpe sólo a 80, y de pronto te encuentras como si hubieras entrado en una filmación a cámara lenta, y para más recochineo de las autoridades vas pasando paneles que te advierten “Por su seguridad, velocidad controlada por radar” o bien “Para evitar contaminación, velocidad máxima 80 kms/h”.
A mi que haya un radar no me hace sentir más seguro, me cabrea más, y si me cabreo me pongo más agresivo y si pasa eso puedo tener más riesgo de accidente.
Para evitar contaminación entendería que te hicieran abandonar el coche y coger una bici, pero no que te disminuyan la velocidad, varios estudios de contaminación han demostrado que no se ha reducido, sólo hay que ver la ciudad desde algún sitio elevado.
Entendería eso sí, que te pusieran en los carteles “Para que usted se sienta más gilipollas, 80 kms/h” que se reducen a 50 cuando ya has entrado en la ciudad, aunque sea imposible que por ese tramo subterráneo te aparezca ningún peatón, pero da igual, tu a 50km/h.
Y aún los que entramos por el lado norte de la ciudad podemos dar gracias, ya que los que entran por el sur según tengo entendido lo tienen que llegar a hacer a 40kms/h. Fascinante. Uno se siente como la reina de Inglaterra, dan ganas de bajar la ventanilla y saludar a tus súbditos al paso del coche…
Que digo yo que chupar del bote está muy bien, pero que de vez en cuando podrían hacer algo bueno para los que pagamos impuestos, como hacer más autovías y menos autopistas, preocuparse del transporte público, que en cuanto llueve un poco los trenes en la costa se paran o que debemos ser una de las pocas ciudades donde al aeropuerto no llega el metro, sólo autobuses y trenes cada media hora.

Entre esta tia y la SGAE lo llevamos todos claro… porque cualquier día uno de nosotros eructará (en casa de Carmen Lomana) y resultará que como lo oiga uno de la SGAE y le recuerde levemente a alguna canción nos dirá que tenemos que pagar un cánon. Muerta Sanchez me quedé cuando me enteré que dicha asociación se dedica a mandar gente a locales públicos para ver si tienen hilo musical o la radio puesta y de ser así se les informa de que tienen que pagar una tasa por ello. Si llegan a entrar cuando yo curraba en la zapatería, que aquello parecía más una discoteca arruinan a la dueña con la multa.En Catalunya, siempre pioneros en estupideces variadas que alguien supone que son supermodernas, ahora nos quitan por ley los “happy hour”, yo creo que alguien en el gobierno catalán se está empapando demasiado lo de “Curso del 63” y le está pillando gustillo a tanta norma estricta, porque empezaron queriendo quitar las putas de las ramblas, que casi son como la fuente de Canaletas… a los que roban en las Ramblas no los quitan, a las putas que si quieres vas y si no no vas a esas sí, fuera; luego pasaron a cerrar todos los afters, que oye, yo no soy de ir a afters pero pa que coño los cierran? Si el que se quiera endrogá se meterá las pastillas, la coca o el bollicao lo mismo a las 2 de la madrugada que a las 10 de la mañana; y ahora fuera los happy hour, que pa una cosa que molaba, pues no, fuera, nocivo, apología del alcohol, o como diría Carmina Ordoñez “allanamiento de los seres humanos de la sensibilidad”. Pues eso.
Claro que si hay algo que me gusta especialmente de Catalunya y más concretamente de Barcelona, es su fabulosa normativa de los 80 kms/h.
Como a unos 10-15 kms de la entrada de la ciudad ya te encuentras con la señal, pasas de poder ir a 120 a de golpe sólo a 80, y de pronto te encuentras como si hubieras entrado en una filmación a cámara lenta, y para más recochineo de las autoridades vas pasando paneles que te advierten “Por su seguridad, velocidad controlada por radar” o bien “Para evitar contaminación, velocidad máxima 80 kms/h”.
A mi que haya un radar no me hace sentir más seguro, me cabrea más, y si me cabreo me pongo más agresivo y si pasa eso puedo tener más riesgo de accidente.
Para evitar contaminación entendería que te hicieran abandonar el coche y coger una bici, pero no que te disminuyan la velocidad, varios estudios de contaminación han demostrado que no se ha reducido, sólo hay que ver la ciudad desde algún sitio elevado.
Entendería eso sí, que te pusieran en los carteles “Para que usted se sienta más gilipollas, 80 kms/h” que se reducen a 50 cuando ya has entrado en la ciudad, aunque sea imposible que por ese tramo subterráneo te aparezca ningún peatón, pero da igual, tu a 50km/h.
Y aún los que entramos por el lado norte de la ciudad podemos dar gracias, ya que los que entran por el sur según tengo entendido lo tienen que llegar a hacer a 40kms/h. Fascinante. Uno se siente como la reina de Inglaterra, dan ganas de bajar la ventanilla y saludar a tus súbditos al paso del coche…
Que digo yo que chupar del bote está muy bien, pero que de vez en cuando podrían hacer algo bueno para los que pagamos impuestos, como hacer más autovías y menos autopistas, preocuparse del transporte público, que en cuanto llueve un poco los trenes en la costa se paran o que debemos ser una de las pocas ciudades donde al aeropuerto no llega el metro, sólo autobuses y trenes cada media hora.






