Despues de unos días de inactividad en mi blog, hoy me apetece humillarme un poco y contaros una de mis vivencias estúpidas, que no son pocas.Año 2004, me decido a comprarme un coche, después de 5 años con carnet de conducir pero sin tener qué conducir. Mi experiencia al volante se reducía a algunos momentos (se podían contar con los dedos de una mano) en que algún incauto me había dejado su coche, y en uno de esos dedos para contar las veces incluso me llevé un poste al girar demasiado pronto en una esquina y abollé toda la puerta trasera del todo terreno que me habían dejado...
A lo que iba, me fui a comprar mi Seat Ibiza y me dijeron que tardarían un par de semanas en dármelo, hasta que un buen día me llamaron para decirme que tenía el coche en el concesionario. Y uno que es muy poco apañao en el mundo del motor, pasé de ir a buscarlo yo mismo y que el tio viera que no tenía ni idea de todo lo que me estuviese hablando, así que llamé a mi padre y le pedí que fuera a buscarlo él, ya que yo estaba trabajando. El buen hombre fue, lo recogió y lo metió en el garaje... de forma que tenía que salir de culo. Cené volando y me dirigí al garage a sacarlo para irme a Mataró al recién conocido I., pero no había manera de sacar el coche de culo en un lugar como aquél, se caló, se acercaba demasiado a la pared, o a las columnas, o a los demás coches, pero finalmente llegó a la calle, justo cuando yo ya pensaba si no me sería más fácil desmontarlo a piezas en plan rumano (hola! Soy rumano, juntos hacemos un gran equipo, si y yo me lo creo) y volverlo a montar ya en la calle. Mi padre ya me había advertido de que no tenía apenas gasolina, y mi neurona llegaba hasta el punto de saber que tenía que ponerle diesel (por un trauma que tengo con los gasolina que ya contaré en otro post). Me dirigí a la gasolinera con mi coche nuevo y ahí se fraguó una de las mayores vergüenzas que he pasado nunca aunque gracias a DioR me di cuenta luego, más tarde.
Llegué, aparco el coche junto al surtidor, me bajo del coche, me dirijo a caja y le digo al chico:
- Hola, 20 euros de diesel.
- ¿Diesel normal?
(normal? Es que hay un diesel anormal? Me está tomando el pelo?)
- Pues... que diferencia hay?
- Pues la de que uno es normal de siempre y el otro es el nuevo que han sacado ahora.
- Pues... normal (ahí me arriesgué porqué no tenía ni idea de que si llego a cagarla me podía cargar todo el motor)
Total, que yo ya sudando del mal rato (sí I., sudando) me dirijo al coche, abro la tapa de la gasolina, meto la llave en la cerradura giro... y akello rueda rueda rueda, pero no se abre, y yo venga a darle vueltas y aquello sólo rodaba, pero ni costaba más para un lado que para otro, ni hacía ningún ruido, ni ningún clic, ni clac, ni nada de nada... Saco la llave, le doy vueltas con la mano, llega un coche, le da tiempo a entrar, pagar, repostar, largarse y posiblemente llegar a su destino y yo sigo allí, intentando abrir la maldita cerradura... Metiendo la llave, sacándola, girando a un lado a otro... y nada. Miro dentro, el chico me miraba desde la ventanilla que estaría pensando “este ha robado el coche y ahora el muy gilipollas no sabe ni ponerle gasolina” y al final como si fuera lo más normal del mundo le hago señas con la mano para que venga. Se acerca y le explico muerto de vergüenza que el coche es nuevo y que no tengo ni idea de cómo abrir aquella maldita cerradura, y entonces él supongo que riéndose de mi interiormente y siendo un poco cabrón, coge las llaves con una mano, las introduce, con la otra tapa todo el tapón, hace un movimiento de muñeca y voilá, saca la tapa. Yo me quedo de piedra, lo flipo en color y en blanco y negro y el tio se larga.Pero ahí no acabó todo... ande vas!!! Mi experiencia en gasolineras se limitaba a mis tiempos en que tenía moto y la llevaba allí, llenaba el depósito sin pasar antes por caja, y cuando aquello estaba lleno hacia la manguera “clac” y se paraba. Así que sabiendo eso, meto la manguera, aprieto y a los 10 segundos hace “clac” y a mi se me abren los ojos como platos. No puede ser, esto no puede estar lleno. Vuelvo a darle a la manguera, sale un chorro de gasolina más y “clac”, se vuelve a parar. O esto tiene una mierda de depósito o la manguera esta echa la gasolina con una presión que ni una de los bomberos y llena los depósitos en un plis-plas. Alucinado, dejo la manguera en su sitio, cierro aquello, alucinando aun más cuando al darle un par de vueltas a la tapa empieza a hacer un “clac-clac-clac” continuo que antes no hacía ni por asomo... y me subo al coche y arranco. Salgo a la carretera y al rato miro el marcador de la gasolina y apenas había subido desde “reserva” hasta medio centímetro más. ¿Queeeeeeeeeee? ¿20 euros y sólo sube esto? ¿Pero a que precio está la gasolina? ¿Cuanto me cuesta llenar un depósito entero? Alucino, ya me veo vendiendo el coche por no poder pagar los gastos de la gasolina con mi sueldo. Pero finalmente llego a Mataró, recojo a I., y me olvido de todo.
Fue a los pocos días cuando pasé vergüenza viendo todo lo que había pasado. Me decidí a ir al concesionario y humillarme preguntando cómo se abría la tapa del depósito y el tio me contó que tienes que meter la llave, aguantar la tapa con la otra mano y girarla, de manera que entonces se abre la cerradura y puedes girar y abrir la tapa, y para cerrarla lo mismo pero al revés. Pero lo más grave fue lo de la gasolina... naturalmente 20 euros no podían hacer subir medio centímetro el marcador, simplemente es que si le das demasiado fuerte al gatillo de la manguera salta, tienes que darle en su justa medida para que vaya saliendo la gasolina y si te pasas apretando... clac!
Así que como mucho pondría 5 euros de gasolina en mi primera incursión en coche y le dejaría para el siguiente (o para el chaval de la ventanilla si fue listo) 15 euros de propina, y estuve varios meses yéndome a repostar a distintos pueblos de alrededor para no volver allí por si me encontraba con el mismo tio y se acordaba de mi.
Lo del trauma con los coches de gasolina os lo cuento en otro post, que por hoy me he humillado bastante ;)
