Japón es un mundo aparte, por ejemplo, entrar al metro es entrar al submundo y nunca mejor dicho, la mayoría de gente duerme y los que no lo hacen tienen la vista perdida en el suelo, nadie habla, e I. no me dejaba ponerme a cantar el Freskibiri de
Por otro lado miedo me daba quedarme ni un solo día más por si me convertía en
Pero como yo soy como Nati Abascal (muy humano, os quiero, os quiero a todos, quiero a este, al otro, al otro al otro, muy humano) paso a regalaros una miniguía del viajero con lo mejor de cada ciudad que hemos visitado que os será muy útil si alguna vez decidís querer seguir mis pasos y hacer el mismo viaje, que sé que vuestro fervor por mi os puede llevar a ir al mismo hotel y pedir la misma habitación… que mitómanos sois coño… me siento como Lola Flores en la boda de Lolita… si me queréis… irse!!
Tokyo: Pues ni tanto ni tan calvo... ni tan caótico, ni tanto manga, ni todo tan tecnológico (eso sí, el baño te limpia el culo)... mención especial merece cuando fuimos al Park Hyatt para tomarnos una copa la noche del cumple de I. en el bar que sale en la peli "Lost in translation" y, en uno de los pasillos que conduce al último ascensor, nos encontramos a una pareja, él sentado en un sillón con los pantalones desabrochados y ella de rodillas haciéndole una felación, por no decir que se la estaba mamando en toda regla... uy! lo dije...
Y como no, nos informamos de las frikadas tokiotas y una de las mayores es irse a Akhiabara y meterse en un Maid Café, esos sitios rebosantes de colores en los que las camareras van vestidas de dulces niñas (con pinta de putona chupona) y que cuando te sirven lo que hayas pedido te hacen cantar canciones infantiles mientras picas de manos y haces formas de corazones con los dedos y chorradas varias (sí, lo hicimos), y que cuando les pides para hacerte una foto con la tarada de turno te trae un papel donde te pone que tienes que pagar el equivalente a 5€, con lo cual, le dije que no y le hice fotos a escondidas…zorra, para cuando sirvas cafés de rodillas, zorra!
Kamakura: Cuando llegas a la estación, sales y miras el mapa, te dan ganas de coger un rotulador y escribir al lado de “usted está aquí” algo como “todo lo demás está a tomar por culo” porque sí, porque es así. Lo más típico es el budda gigante, y no lo dudéis, id a verlo, porque si hay que andar y sudar, al menos que sea para ver algo que valga la pena. Y luego a la playa, no seáis zoquetes como nosotros, que nadie nos dijo que allí había playas y las vimos desde un mirador y claro, nosotros en vaqueros, jódete. Que ya sabéis que yo no soy para nada amante de las playas, pero bajo aquél sol y estando en la otra punta de mundo bocabajo, yo me moría por la playa, no me preguntéis porque…
Kyoto: Si la habitación del hotel de Tokio nos pareció pequeña, Budda pensaría que si no quieres caldo, dos tazas, y nos regaló una bonita habitación aun más enana y con una bonita cama casi individual todo en un hotel en el que sin duda vivía en sus pasillos Samantha, la niña de la peli The Ring, luego otro día la encontramos en el metro durmiendo, os pongo la foto aquí debajo:
Pero si en algún momento pisáis la ciudad, no lo dudéis, comprad la tarjeta metro+bus, ya que luego os puede pasar como a nosotros y que bajo en sol abrasador os toque andar unos 3kms hasta el puto templo dorado, de camino creo que ví
Nara: Ciudad ideal, bonita, idílica… si sois de esos tarados que cuando veis un ciervo exclamáis “miiiiira un bambi”… si sois algo más realistas como yo, y en un ciervo veis a un animal salvaje, maloliente, con cuernos enormes y con unas patas que dan coces, pues entonces ni la piséis, porque la gente va allí a ver eso, templos y calles repletas de ciervos. Y os aseguro, son animales satánicos, venidos del inframundo… y para los que no me creáis os dejo una foto en la que podéis ver que el ciervo está poseído, mirad sus ojos…
Himeji: Ciudad a hora y media de Kyoto en tren, en la que sólo se va para admirar su castillo de la época medieval, el cual es el mejor conservado de Japón y todo eso, y en la cual, cuando después de madrugar, de darte la paliza de tren, después andas un buen cacho (maldigo a todos los que me dijeron que el castillo estaba frente a la estación), llegas allí y te lo encuentras en obras, lleno de andamios, de grúas, pero aun así pagas, entras, subes escaleras, caminas por patios, subes bajo el sol abrasador hasta el castillo para cuando estás arriba encontrarte con que está cerrado al público, te hace mucha mucha gracia, no sabéis cuanta…
Osaka: Casi os diría que castillo por castillo, veáis el de Osaka, también toca subir, bajar, sudar, cagarte en la madre de todo japonés viviente, etc, pero cuando llegas arriba y admiras la ciudad en un día soleado, se te pasa todo. Por lo demás, pues un centro comercial que ocupa kilómetros de calles, en las que después de andar rato y rato decidimos volvernos atrás sin ver el fin y el edificio Umeda con un mirador en lo alto con un jardín colgante que no llegamos a ver porque era de noche y porque ya estaba hasta el mismísimo coño de pagar por todo.
Hiroshima: Pues poco más tiene que los restos del edificio arrasado por la bomba atómica y el memorial, eso sí, en su línea con el resto de ciudades, la estación está construida a tomar por culo de la casa y del memorial… graciosos que son los japos…
Miyajima: Isla cercana a Hiroshima en la que básicamente uno va a ver
Y hasta aquí la miniguía que espero que os sea útil para moveros por Japón, próximamente os iré contando 4 cosillas más para iros resarciendo de mi ausencia en vuestro mundo blogueril. En cualquier caso, se aceptan donaciones para que os dé permiso para imprimirla, o bien que me ingreséis el dinero que teníais destinado para vuestro viaje a Japón si este post os ha quitado las ganas de ir. Mandad e-mail o mensaje de Facebook pidiendo el número de cuenta.
